El Sabayón

Torino Zabaione

EL SABAYÓN es uno de los gustos excepcionales de la cocina italiana. Sin embargo, está preparado con muy pocos ingredientes: huevos, azúcar y vino Marsala, Moscato u Oporto.

Es un postre muy antiguo de orígenes inciertos. Se cree que esta deliciosa crema tiene orígenes balcánicos y que primero se consumió en Venezia y después fue difundida en resto de Italia.
Las distintas versiones, por supuesto, dieron origen a algunas leyendas.
Una es de 1471, de Reggio Emilia, cuando el capitán Giovanni Paolo Baglioni acampó en las puertas de la ciudad. Habiéndose quedado corto de víveres, mandó a los soldados a buscar en los alrededores y lo que encontraron fueron huevos, azúcar y vino. Hizo mezclar todo y eso les sirvió a los soldados. Al capitán solían llamarlo «Zvan Bajoun», de manera que le quedó ese nombre a la crema. Se llamó primero Zambajoun, después Zabajone y por fin Zabaglione.
Otra leyenda, que hace sonreir y cautiva, afirma que el origen es del 1500, en Torino, y se la llamó «crema di San Baylon», en recuerdo al fraile franciscano, que le recomendaba esta crema a las señoras que iban a pedirle consejos por lo poco que sus maridos las satisfacían. Entonces él les recomendaba este afrodisíaco natural que podía despertar a los maridos más dormidos.
El éxito de la crema fue tal que las damas de Torino pasaron la receta de madres a hijas. Luego de esta ciudad se difundió al resto de Europa.
La receta escrita más antigua es de 1662, del cocinero Bartolomeo Stefani, de la corte de los Gonzaga en Mantova. Sin embargo, la noticia más antigua que se conoce de la preparación del zabaione se origina en Nápoles alrededor de 1450 y la receta se encuentra en el Morgan Library and Museum of New York.
En Torino hay una oración a San Pasquale Bailonne, de las mujeres que buscan marido: «San Pasquale Bailonne, protettore delle donne, fa che trovi un bel marito. Sano, ricco e colorito!».
Cuando se encuentren en Italia, tanto en el norte como en el sur, si figura en la carta no duden en pedirlo. Suele servirse solo o acompañando budines, tortas y hasta pan dulce.

Torino Zabaione