Ferrari es pasión

Ferrari

Ferrari y pasión, son sinónimos

Me gustan los autos deportivos y las motos de grandes cilindradas.
Desde muy joven me interesé por el automovilismo, iba al autódromo a ver las carreras de turismo de carretera y de Fórmula 1.

Ferrari

Si tuviera veinte años menos, les aseguro que andaría en una hermosa Ducati roja (como la de Valentino Rossi) o en una Harley (como la de Tina Turner). Me fascinan los diseños de esos poderosos objetos.

Tan amante soy del color rojo-pasión que todos mis autos siempre fueron rojos (no este último). Tuve el primer Alfa Romeo cuadrifoglio que llegó a Buenos Aires, por supuesto rojo. Como dicen ahora los chicos «era una maza».

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Italia es la cuna de bellezas como Maserati, Ferrari, Lamborghini, Alfa Romeo, Lancia, Fiat, Pagani Automobili, y autos de competición como el Abarth, DR Automobiles.
También, es el lugar donde se hicieron famosas personalidades como la del santafesino Horacio Pagani (de su último diseño, el Pagani Imola, entregadas en el 2019, solo se fabricaron 5 unidades de un valor de U$S 6.000.000.-) Es el diseño «más potente y salvaje» como le gusta llamarlo a este modelo de Huayra de 838 caballos.
También es famosa la marca Bugatti, que no es italiana pero sí lo es su diseñador, nacido en Milán.

Como todo amante del automovilismo, se imaginarán que soy fanática de Ferrari, la del Cavallino Rampante, la del color Rosso Fuoco.
Este fue el sueño que Enzo Ferrari llevó a adelante de 1942 en plena guerra mundial.
Ferrari es un mito desde hace setenta años, cuando el gran corredor argentino Juan Froilán González ganó el primer premio de Gran Bretaña en 1951 y a partir de ese momento comenzó una carrera llena de éxitos para la «Scudería», de la que también fueron parte Alberto Ascari y Juan Manuel Fangio.
Entre sus modelos más famosos destacaría el F40, el Testarossa, el F50 y el F360 Berlinetta. El Testarossa fue diseñado por Pininfarina Battista, uno de los diseñadores de autos más famosos de la historia, nacido en Torino. Pininfarina también diseñó carrocerías para Maserati, Jaguar, Volvo
y muchas otras.

Los italianos se sienten orgullosos de sus hermosas «machine», aunque casi ninguno de ellos podrá tener alguna, solo el 3% de la producción se vende en Italia, el resto en el extranjero.

Lo que hace que estos autos sean tan fantásticos es la pasión que ponen los italianos en lo que hacen.

Si alguna vez van a Monsa y Maranello y quieren ser protagonistas de una verdadera aventura podrán subirse a una bella Ferrari y enloquecerán al escuchar la música de su motor.

Vale la pena.

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