FONTANELLATO-Emilia Romagna

El jueves 18-11-2021 a las 9,30 salía de Parma para ir a Fontanellato, que queda a 21 km, debía tardar 25’. La ruta que venía de La Spezia, tenía una cola de más de 7 km de autos parados. Pensé, menos mal que de este lado no hay problema. Duró poco, faltando sólo 9 km para llegar se para la fila de mi lado. Eso significó varios desvíos que hicieron que me perdiera y que tardara casi media hora más.

Mi deseo de conocer el laberinto La Masone me llevo hasta Fontanellato. Donde la atracción principal es el castillo, llamado Rocca Sanvitale di Fontanellato, es de origen medieval y está rodeado de un foso con agua con una sola puerta de ingreso a través de un puente levadizo. Este es uno de los tantos castillos llamados “De le Donne”, de las mujeres. En el link que les copié abajo encontraran la historia del castillo y su fantasma.

 https://recorreitalia.com/castelli-emilia-romagna/

Lo curioso es que el pueblo se formó alrededor del castillo. La fortaleza, no es muy grande, pero de aspecto poderoso con sus cuatro torreones o baluartes. El claustro central es chico pero muy lindo. El castillo ahora alberga un museo y es sede de conciertos.

El origen del nombre deriva de “Fontana lata” que quiere decir fuente grande, y es debido a que el pueblo esta ubicado entre dos ríos, el Taro y el Stirone. Es una zona donde abundan los manantiales subterráneos. Tanto es así que el agua que tiene el foso que rodea el castillo es alimentada por uno de esos manantiales.

En el siglo X se construyó la primera fortificación de origen lombardo. Luego desde el año1124 paso a pertenecer la familia Pallavicino, seguramente con interés militar. A fines del año 1300 paso a ser propiedad de la familia Sanvitale, y allí empezó la formación de un centro urbano, que en este caso rodea al castillo como un abrazo.

Esta región es famosa por el delicioso queso Parmigiano Reggiano, y otras especialidades, como también el arroz.

El casco histórico es muy chico, son muy pocas las calles alrededor.

Por supuesto hay varias iglesias, bares y restaurantes. La cocina de esta zona es rica en sabores y perfumes. Y por supuesto tome un café y unas masas de almendras, luego ya casi de noche regresé, rogando no hubiera algún otro desvío.

El pueblo me pareció encantador por lo pequeño por lo que se recorre muy fácil y en poco tiempo, por el aire amigable que se respiraba, gente gentil y sonriente dispuesta a ayudar y sugerir donde tomar un buen café. Considerando que era fuera de temporada algunos lugres había abiertos.